Guía Turística de Castellón – Descubre la Joya del Mediterráneo

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Historia de Castellón

Castellón es una ciudad con una rica y compleja historia que se remonta a tiempos prehistóricos. En su territorio se han encontrado vestigios de asentamientos de la Edad del Bronce y del Hierro. Sin embargo, el verdadero comienzo de la ciudad se remonta al siglo XIII, cuando el rey Jaime I el Conquistador conquistó estas tierras a los musulmanes y les otorgó el fuero, es decir, el privilegio municipal. Fue entonces cuando la ciudad recibió su nombre, que proviene de la palabra castellum, que significa castillo.




En los siglos siguientes, Castellón se desarrolló como un importante centro comercial, político y cultural. Fue testigo de muchos acontecimientos históricos, como las guerras carlistas, la guerra civil o la dictadura de Franco. También vivió momentos de esplendor y crisis, dependiendo de la situación económica y social. En el siglo XX, la ciudad experimentó una gran transformación urbanística y demográfica, convirtiéndose en una ciudad moderna y dinámica que combina la tradición con la innovación.



Castellón es una ciudad que tiene mucho que contar. Cada rincón, calle y edificio esconde una historia, una leyenda o una anécdota. Sólo hay que mirar con atención y escuchar la voz del pasado.



Comencemos nuestro viaje por la historia de Castellón desde sus inicios. ¿Sabías que las primeras huellas de presencia humana en esta zona datan de hace más de 5000 años? Sí, es cierto. En las colinas del Desierto de las Palmas se descubrieron cuevas con pinturas rupestres que dan testimonio de la vida y la cultura de los pueblos neolíticos. Puedes verlas en el Museo de Bellas Artes, donde se encuentran las réplicas de estas cuevas.



Pero eso no es todo. En el territorio de Castellón se han encontrado también muchos otros artefactos de diferentes épocas, como cerámica, joyería, monedas, armas o herramientas. Algunos de ellos datan del período ibérico, cuando en esta zona vivía un pueblo llamado ilercavones. Fueron ellos quienes crearon las misteriosas placas de plomo, en las que escribieron sus textos en un idioma desconocido. Puedes admirarlas en el [Museo Etnológico], donde se encuentra la mayor colección de estas placas en el mundo.



¿Y qué hay del período romano? ¿Existía ya Castellón en aquel entonces? Sí, pero no con ese nombre. Los romanos llamaban a este lugar Castalia, de la palabra castellum, que significaba castillo o fuerte. Era un importante centro administrativo y comercial, situado en la vía Augusta, que conectaba España con Italia. Los romanos dejaron aquí muchas huellas de su civilización, como puentes, acueductos, mosaicos o necrópolis. Puedes verlas en varios lugares de la ciudad, como la Plaza de la Paz, la Plaza de la Independencia o el Parque Ribalta.



Tras la caída del imperio romano, Castellón pasó a manos de varios pueblos, como los visigodos, los bizantinos o los francos. Sin embargo, la cultura árabe, que dominó estas tierras desde el siglo VIII hasta el XIII, tuvo la mayor influencia en la formación de la ciudad. Los árabes construyeron aquí muchas alquerías, pequeños asentamientos agrícolas que estaban dispersos por toda la llanura. Una de ellas, llamada Fadrell, dio nombre a la montaña en la que más tarde se construyó el castillo y la primera ciudad. Los árabes también introdujeron aquí un sistema de riego que permitió el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Su presencia también dejó huella en el idioma, el arte y las costumbres de la población.



El siglo XIII marcó un momento crucial en la historia de Castellón. En 1233, el rey Jaime I el Conquistador, llegó desde Aragón para conquistar estas tierras e incorporarlas a su reino. Después de varios años de luchas y negociaciones, lo logró, y en 1251, emitió un documento que permitía trasladar la ciudad de la montaña de Fadrell a la llanura, donde se desarrollaba mejor. Así nació el nuevo Castellón, que recibió el fuero, un conjunto de leyes y privilegios que regulaban su funcionamiento. Desde entonces, Castellón formó parte de la Corona de Aragón, y más tarde de España, pero mantuvo su identidad y autonomía.



En los siglos siguientes, Castellón experimentó altibajos, dependiendo de la situación política, económica y social. Fue testigo de muchos conflictos, como las guerras carlistas, la guerra civil o la dictadura de Franco, que trajeron consigo destrucción y sufrimiento. Pero también fue testigo de muchos éxitos, como el desarrollo del comercio, la industria, la agricultura, la cultura y la educación, que le aportaron riqueza y prestigio. En el siglo XX, Castellón experimentó una gran transformación urbanística y demográfica, convirtiéndose en una ciudad moderna y dinámica que combina la tradición con la innovación.

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